¿Cuál es ese sueño que siempre has tenido, eso que siempre has querido ser, eso que siempre has querido tener?
Trabajando en este tema durante muchos años, he notado que con frecuencia vemos lo que queremos reflejado en la vida de los demás, es decir, pensamos cosas como: – me encantaría viajar cada 3 meses como hace Claudia; me gustaría un carro como el de Mario; tan chévere que los hijos de Fernando estudian en el exterior; quisiera tener un trabajo como el de Carlos; ojalá mi esposo fuera como el de Laura… y la lista es interminable, pero la pregunta es ¿qué estás haciendo para que eso que tanto quieres se convierta en tu propia realidad?, no te conformes deseando la vida de los demás o creyendo que tus sueños solo se hacen realidad en las películas, ¡PÁRATE Y ACTUA YA! No importa el nivel o tamaño de tus problemas, de tus necesidades, deseos o propósitos, tienes que empezar a trabajar para lograrlos. Y ahí parte la innovación. A eso es lo que yo llamo Innovación Personal, es el detonante de nuestra productividad para hacer que las cosas pasen.
Generalmente escuchamos que todo lo que tiene que ver con innovación hace referencia a empresas, a tecnología, publicidad, creatividad o a complejos procesos de investigación y desarrollo, sin embargo, la innovación parte de cambiar tu propia realidad, la innovación empieza por uno mismo. Te tengo una noticia: las empresas no innovan, ¡innovan las personas!
He descubierto que el mayor obstáculo para implementar la innovación es que todos tenemos una idea diferente de lo que significa innovar, esto ocasiona que la innovación se convierta en algo intangible, en algo difícil de llevar a un plano real, así que me gustaría que te respondieras: ¿te consideras una persona innovadora?; ¿te consideras una persona creativa?
La diferencia entre creatividad e innovación es simple, a pesar de que a menudo consideramos que son palabras sinónimas. Creatividad implica pensar nuevas ideas, mientras que Innovación hace referencia a poner en práctica una nueva idea, es decir que no hay innovación sin la implementación real y funcional de la idea. Y al implementar nuestras ideas y llevar a la acción nuestros proyectos, iniciativas y sueños, estamos aumentando nuestra productividad.
La innovación personal en la práctica es una forma de superarte, de evolucionar, de desarrollar tu potencial y mejorar tu satisfacción en el trabajo y en la vida. Hace que la vida no se convierta en una rutina, sino que siempre exista la posibilidad de hacer cosas nuevas, mejores y diferentes.
Parece el mundo ideal, pero entonces, ¿por qué no somos más innovadores?
Hay principalmente 3 barreras que debemos superar:
Primera barrera: el Miedo.
La vida nos presenta constantemente momentos de cambio o de crisis, situaciones que nos producen miedo, tristeza y sufrimiento: el miedo que causa enfrentarse a una situación atípica, un cambio, o una crisis, durará el tiempo que te demores en aceptarlo. Acepta lo que te está pasando, no lo evadas, no te victimices, no culpes a nadie, sólo acéptalo, es el punto de partida para enfrentar tu nueva realidad.
Luego, debes empezar a gestionar la crisis, dejar de verla como un problema e identificar opciones de cambio, de mejora, de innovación, un renacer más poderoso, una oportunidad de mirar hacia adentro, sacar todo lo malo y dejar solo lo bueno, eso que te hace más fuerte, logrando así más foco en tus objetivos y metas.
Pero a veces preferimos quedarnos en el miedo. Hay 8 billones de personas en el mundo y sólo el 7% hace lo que siempre ha soñado, te preguntarás ¿qué pasa con el 93% restante? Y la respuesta es sencilla: se dejan vencer por el miedo. La gente no hace realidad sus sueños debido al miedo: miedo a ser rechazado, miedo a defraudar a su familia o amigos, miedo a fracasar. Tenemos miedo cuando sentimos la amenaza de perder algo valioso o dejar de sentirnos valiosos; de perdernos a nosotros mismos y ya no ser lo que antes éramos; de que los demás nos vean de una manera diferente y nuestro ego se vea golpeado.
El miedo te detiene de hacer algo que sabes que eres capaz de hacer, pero no lo haces. ¡Te paralizas!
Lo que no sabes, es que el miedo no es real, no se puede tocar, solo existe en nuestra mente, cuando lo dejamos entrar le damos vida. Siempre habrá crisis, cambios y surgirán mil barreras, aun así, debes encontrar la manera de seguir, porque es la única forma de derrotar al miedo, depende solamente de ti. ¡Todos tenemos miedos! El asunto no es no tenerlo, sino superarlo. El miedo es la principal barrera que nos impide innovar y conseguir lo que siempre hemos querido.
Segunda barrera: falta de empoderamiento.
Las crisis nos tumban, nos generan preocupación e incertidumbre, pero como ya vimos, son también una oportunidad para levantarnos siendo más poderosos, blindados contra el miedo, son como una vacuna, nos fortalece para seguir luchando contra lo que venga. Depende de ti encontrar esa nueva fuente de poder, que puede ser tu familia, tu trabajo, tu propósito de vida, o el simple deseo de no dejarte vencer por la crisis y lograr tus metas.
Por eso, la clave para vencer esta segunda barrera es la confianza. Asi nadie crea en ti, asi todos digan que no vas a poder, que no va a funcionar, que tu idea no es buena, que no sirves para nada, la confianza te permitirá hacer caso omiso, insisitir, creer en ti mismo y seguir tu intuición que es lo más poderoso que tenemos los seres humanos y muchas veces no le hacemos caso, para después decir ¡Carajo, yo sabía!La palabra confianza, etimológicamente viene del latín “con – fides”, que significa tener fe en ti mismo, creer que eres capaz, si tu no lo haces nadie lo va a hacer por ti, tu eres el único que puede cambiar tu propia realidad, como decía mi abuelo “Lo que ha hecho un hombre, cualquier otro también es capaz de hacerlo”.
Las personas normalmente nos preguntamos “¿Qué va a pasar?” Y mi respuesta esta dada por otra pregunta: “¿Qué quieres que pase?”. ¿Por qué le damos el poder de nuestra vida, a la vida? Dejamos que nos maneje como le da la gana, en lugar de una vez por todas apoderarnos de nuestra vida y hacer nosotros lo que nos de la gana con ella.
“Ten coraje y valentía para ser tu mismo, y no uno más”
Efrén Martínez
Tercera barrera: la procrastinación:
Por definición es aplazar algo, dejar alguna tarea para después y así poder hacer otras cosas tal vez menos importantes, pero seguramente más agradables y que no nos demanden tanto esfuerzo y energía. Todos sufrimos de eso, es una grave “enfermedad” en el mundo occidental, preferimos hacer primero lo fácil y divertido, lo que Tim Urban llama la gratificación instantánea; y la única forma de superarla es poniendo tiempos y disciplina para hacer las cosas e identificar qué te lleva a la procrastinación para poder tomar acción en ese momento.
Cinco pasos para derrumbar estas tres barreras:
Define tu objetivo: Ten claridad del porqué lo quieres realizar, a dónde quieres llegar y qué pretendes alcanzar con tu proyecto, idea, o iniciativa. Luego, identifica el problema que quieres solucionar con esa idea o proyecto y determina el alcance de la solución que quieres desarrollar.
Reúne la información necesaria para cumplirlo: Consigue cifras, testimonios, artículos, soluciones similares en otras partes del mundo, mejores prácticas, entrevistas con expertos y con afectados, documentales, libros, y, sobre todo, hazle caso a tu intuición. Todo esto te ayudará a conocer mejor el problema que vas a solucionar con tu proyecto y te dará seguridad sobre el terreno que empezarás a caminar.
Diseña un plan de acción: Determina el paso a paso que debes seguir para ejecutar exitosamente tu proyecto. Describe muy bien las acciones y detalla los pequeños pasos que necesitas dar para avanzar. Define una fecha límite para realizar cada acción, es muy importante que estas fechas sean realistas, pero al mismo tiempo retadoras.
Actúa: Ejecuta tu plan de acción. Que no se quede en un documento de Excel lleno de colores y filtros, sobre todo evita correr las fechas límite cada semana, no te sabotees, cumple lo que planeaste y te propusiste, llévalo a la acción, ejecútalo con juicio.
Levántate, evalúa y vuelve a intentarlo: Vas a encontrar obstáculos, piedras en el camino que te impedirán avanzar, negativas, resultados inesperados, caídas, pero lo importante es no quedarse ahí, sino levantarte y evaluar lo que puedes mejorar, tal vez mirar otros caminos sin perder el objetivo final, seguir adelante, volver a intentarlo. Resiliencia y determinación son la clave para que tu proyecto se vuelva realidad. Enamórate del problema, no de la solución, eso ampliará tu visión y te permitirá identificar otras alternativas en el momento que lo necesites.
¡Recuerda, no eres lo que logras, eres lo que superas!
Yo no se cuál sea tu sueño, eso que siempre has querido y que pasea millones de veces por tu cabeza cada día, pero si sé que se puede hacer realidad. Te invito a que superes tus miedos y a que vivas tus sueños. Rodéate de gente imparable y soñadora. Sé tu mismo siempre. Ten presente que es mejor morir intentando las cosas una y otra vez, que vivir sin hacer nada. Vive tus sueños, no vivas tus miedos.
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